miércoles, 26 de mayo de 2010

8. Melancolía

Era tarde. Caminaba por la calle con su mente en la mano. Se vende, decía, igual que la moto de otro cuento. Trescientos pesos, muy poco para su cantidad de producción de ideas; pero era mejor así, quedarse sin mente y ganarse lo de un chocolate. La calle estaba oscura, hacia frio. No había compradores por ninguna parte. Su resignación, tener que volver a casa de nuevo con su mente. Seguía caminando.

El tiempo corría. De repente, comprendió que todo había acabado. Abrió la tapa de su cabeza, quito el letrero de se vende y guardo su mente nuevo. Hacia más frio, era casi de madrugada. Emprendió su regreso, triste, cabizbaja. Mañana en la mañana, saldría a intentar venderla de nuevo. Ojala esta vez si tuviera resultado.

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